Juan 1

16

Juan 1

Versículo 1. EN el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Versículo 2. Este era en el principio con Dios.

Versículo 3. Todas las cosas por él fueron hechas; y sin él nada de lo que es hecho, fué hecho.

Versículo 4. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

Versículo 5. Y la luz en las tinieblas resplandece; mas las tinieblas no la comprendieron.

Versículo 6. Fué un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.

Versículo 7. Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, para que todos creyesen por él.

Versículo 8. No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.

Versículo 9. Aquél era la luz verdadera, que alumbra á todo hombre que viene á este mundo.

Versículo 10. En el mundo estaba, y el mundo fué hecho por él; y el mundo no le conoció.

Versículo 11. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.

Versículo 12. Mas á todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, á los que creen en su nombre:

Versículo 13. Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, mas de Dios.

Versículo 14. Y aquel Verbo fué hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

Versículo 15. Juan dió testimonio de él, y clamó diciendo: Este es del que yo decía: El que viene tras mí, es antes de mí: porque es primero que yo.

Versículo 16. Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia por gracia.

Versículo 17. Porque la ley por Moisés fué dada: mas la gracia y la verdad por Jesucristo fué hecha.

Versículo 18. A Dios nadie le vió jamás: el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le declaró.

Versículo 19. Y éste es el testimonio de Juan, cuando los Judíos enviaron de Jerusalem sacerdotes y Levitas, que le preguntasen: ¿Tú, quién eres?

Versículo 20. Y confesó, y no negó; mas declaró: No soy yo el Cristo.

Versículo 21. Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No.

Versículo 22. Dijéronle: ¿Pues quién eres? para que demos respuesta á los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?

Versículo 23. Dijo: Yo soy la voz del que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo Isaías profeta.

Versículo 24. Y los que habían sido enviados eran de los Fariseos.

Versículo 25. Y preguntáronle, y dijéronle: ¿Por qué pues bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta?

Versículo 26. Y Juan les respondió, diciendo: Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros ha estado á quien vosotros no conocéis.

Versículo 27. Este es el que ha de venir tras mí, el cual es antes de mí: del cual yo no soy digno de desatar la correa del zapato.

Versículo 28. Estas cosas acontecieron en Betábara, de la otra parte del Jordán, donde Juan bautizaba.

Versículo 29. El siguiente día ve Juan á Jesús que venía á él, y dice: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

Versículo 30. Este es del que dije: Tras mí viene un varón, el cual es antes de mí: porque era primero que yo.

Versículo 31. Y yo no le conocía; más para que fuese manifestado á Israel, por eso vine yo bautizando con agua.

Versículo 32. Y Juan dió testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y reposó sobre él.

Versículo 33. Y yo no le conocía; mas el que me envió á bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien vieres descender el Espíritu, y que reposa sobre él, éste es el que bautiza con Espíritu Santo.

Versículo 34. Y yo le vi, y he dado testimonio que éste es el Hijo de Dios.

Versículo 35. El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos.

Versículo 36. Y mirando á Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios.

Versículo 37. Y oyéronle los dos discípulos hablar, y siguieron á Jesús.

Versículo 38. Y volviéndose Jesús, y viéndolos seguir le, díceles: ¿Qué buscáis? Y ellos le dijeron: Rabbí (que declarado quiere decir Maestro) ¿dónde moras?

Versículo 39. Díceles: Venid y ved. Vinieron, y vieron donde moraba, y quedáronse con él aquel día: porque era como la hora de las diez.

Versículo 40. Era Andrés, hermano de Simón Pedro, uno de los dos que habían oído de Juan, y le habían seguido.

Versículo 41. Este halló primero á su hermano Simón, y díjole: Hemos hallado al Mesías (que declarado es, el Cristo).

Versículo 42. Y le trajo á Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás: tú serás llamado Cephas (que quiere decir, Piedra).

Versículo 43. El siguiente día quiso Jesús ir á Galilea, y halla á Felipe, al cual dijo: Sígueme.

Versículo 44. Y era Felipe de Bethsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro.

Versículo 45. Felipe halló á Natanael, y dícele: Hemos hallado á aquel de quien escribió Moisés en la ley, y los profetas: á Jesús, el hijo de José, de Nazaret.

Versículo 46. Y díjole Natanael: ¿De Nazaret puede haber algo de bueno? Dícele Felipe: Ven y ve.

Versículo 47. Jesús vió venir á sí á Natanael, y dijo de él: He aquí un verdadero Israelita, en el cual no hay engaño.

Versículo 48. Dícele Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús, y díjole: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera te vi.

Versículo 49. Respondió Natanael, y díjole: Rabbí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel.

Versículo 50. Respondió Jesús y díjole: ¿Porque te dije, te vi debajo de la higuera, crees? cosas mayores que éstas verás.

Versículo 51. Y dícele: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del hombre.