Job 6

16

Job 6

Versículo 1. Y RESPONDIÓ Job y dijo:

Versículo 2. ¡Oh si pesasen al justo mi queja y mi tormento, y se alzasen igualmente en balanza!

Versículo 3. Porque pesaría aquél más que la arena del mar: y por tanto mis palabras son cortadas.

Versículo 4. Porque las saetas del Todopoderoso están en mí, cuyo veneno bebe mi espíritu; y terrores de Dios me combaten.

Versículo 5. ¿Acaso gime el asno montés junto á la hierba? ¿muge el buey junto á su pasto?

Versículo 6. ¿Comeráse lo desabrido sin sal? ¿ó habrá gusto en la clara del huevo?

Versículo 7. Las cosas que mi alma no quería tocar, por los dolores son mi comida.

Versículo 8. ¡Quién me diera que viniese mi petición, y que Dios me otorgase lo que espero;

Versículo 9. Y que pluguiera á Dios quebrantarme; que soltara su mano, y me deshiciera!

Versículo 10. Y sería aún mi consuelo, si me asaltase con dolor sin dar más tregua, que yo no he escondido las palabras del Santo.

Versículo 11. ¿Cuál es mi fortaleza para esperar aún? ¿y cuál mi fin para dilatar mi vida?

Versículo 12. ¿Es mi fortaleza la de las piedras? ¿ó mi carne, es de acero?

Versículo 13. ¿No me ayudo cuanto puedo, y el poder me falta del todo?

Versículo 14. El atribulado es consolado de su compañero: mas hase abandonado el temor del Omnipotente.

Versículo 15. Mis hermanos han mentido cual arroyo: pasáronse como corrientes impetuosas,

Versículo 16. Que están escondidas por la helada, y encubiertas con nieve;

Versículo 17. Que al tiempo del calor son deshechas, y en calentándose, desaparecen de su lugar;

Versículo 18. Apártanse de la senda de su rumbo, van menguando y piérdense.

Versículo 19. Miraron los caminantes de Temán, los caminantes de Saba esperaron en ellas:

Versículo 20. Mas fueron avergonzados por su esperanza; porque vinieron hasta ellas, y halláronse confusos.

Versículo 21. Ahora ciertamente como ellas sois vosotros: que habéis visto el tormento, y teméis.

Versículo 22. ¿Os he dicho yo: Traedme, y pagad por mí de vuestra hacienda;

Versículo 23. Y libradme de la mano del opresor, y redimidme del poder de los violentos?

Versículo 24. Enseñadme, y yo callaré: y hacedme entender en qué he errado.

Versículo 25. ¡Cuán fuertes son las palabras de rectitud! Mas ¿qué reprende el que reprende de vosotros?

Versículo 26. ¿Pensáis censurar palabras, y los discursos de un desesperado, que son como el viento?

Versículo 27. También os arrojáis sobre el huérfano, y hacéis hoyo delante de vuestro amigo.

Versículo 28. Ahora pues, si queréis, mirad en mí, y ved si miento delante de vosotros.

Versículo 29. Tornad ahora, y no haya iniquidad; volved aún á considerar mi justicia en esto.

Versículo 30. ¿Hay iniquidad en mi lengua? ¿no puede mi paladar discernir las cosas depravadas?